
¿Dónde estoy?
Puedo sentir el fuego quemando mi cuerpo, las punzadas me dificultan la respiración. Me contengo y saco mi último aliento. Empiezo a volar y me veo. Me veo como nunca antes.
Estoy hermoso, delicado e indefenso. Mi presencia te opaca y desnivela el amor que sientes por mí. El cielo.
El cielo ya no tiene el mismo color, ese que me hacía estremecer al mirar hacia arriba. Cambió su tono cálido y tierno por uno más frío. Y aún así me gusta ver mi cuerpo inmóvil a través de la ventana.
Aquí donde estoy puedo brillar. Siento pena por ti y tus ansias de mi. No mereces tenerme a tu lado. No quiero volver. Me niego a fundirme y dejar de ser.
El día que te conocí no pensé en tí, solo quería romperte y construirme con los pedazos de tu piel. Pero ya estabas roto. Te adueñaste de mi mente y sin darme cuenta ya no tenía un cuerpo para escapar.
Y aún así. Lo hice. Aquí estoy, en otra forma y otro color.
Ya no estoy roto.