Maneras de aprovechar los tiempos muertos haciendo lo que más te gusta

¿Cómo haces para terminar tantos retos de lectura con tan poco tiempo?

Siempre me preguntan lo mismo. Seguro piensan que no tengo muchas responsabilidades y por eso dispongo del tiempo para hacer los que más me gusta, pero no se trata de eso.

Cuando me convertí en madre, entendí que debía aprovechar al máximo mi tiempo y que al no tener red de apoyo era la mejor forma para estar bien. El no hacer nada en mis espacios libres nunca fue una opción y menos teniendo a mi disposición las herramientas necesarias para aprovechar al máximo mis habilidades. Sería una pena el no utilizarlas y no quería desaprovechar esa valiosa oportunidad de aprendizaje.

Por supuesto que era fabuloso pasar una tarde durmiendo o mirando el techo, pero no era mi caso, nunca lo fue y siento que a medida que cumplimos años lo vamos entendiendo mejor: Es parte de nuestra generación movernos rápido y hacer muchas cosas a la vez: ¡Debemos hacerlo bien!.

¿Cuáles son esas herramientas que utilizo para hacerlo?

Algo tan simple como una agenda y un lápiz: Es algo que utilizo desde que puedo recordar y muchas de mis amigas más cercanas me recuerdan improvisando pequeños cuadernos con hojas. Es demasiado importante fijarnos objetivos y una hoja en blanco es una de excelente herramienta para empezar.

Mi teléfono: Si observan mi teléfono tengo muchas aplicaciones que me permiten planificar y cumplir con cada uno de mis objetivos, desde herramientas office hasta aplicaciones para edición de imágenes y videos. De hecho en este momento estoy escribiendo este post desde mi teléfono.

Cada escrito lo guardo en una carpeta que subo a la nube y la clasifico por tipo y año. Muchas personas se sorprenden de este tipo de orden pero no se imaginan lo rápido y fácil que es ubicar lo que se necesita al llevarlo de esta manera.

Aprovechar los tiempos muertos y sacar provecho usando mis mejores herramientas.

¿Cómo aprovechó mis tiempos muertos?
Para aprovechar los tiempos muertos, el primer paso es aprender a identificarlos. En mi caso no les digo tiempos muertos, les llamo vivísimos porque gracias a ellos puedo hacer lo que me gusta y cumplir los objetivos que me fijo día a día.

Al crear estos pequeños hábitos mejoraremos en gran medida nuestro rendimiento personal y estaremos del otro lado de las preguntas ¿Cómo haces para rendir el tiempo? ¿Cuántos tiempos muertos tienes?:

Viajes en transporte público, minutos antes de reuniones, trayecto al trabajo, atasco de tráfico, esperas en consultas médicas y cocinar ¿Por qué no?, mientras cocino escuchó podcast y es un tiempo aprovechable para mi, para nutrir mi mente antes de comer. Son hábitos saludables.

Tus tiempos muertos pueden ser distintos a los míos pero lo más importante aquí es aprender a identificarlos y tener a la mano nuestras mejores armas para aprovecharlos al máximo.

¿Qué actividades puedes hacer para aprovechar estos tiempos muertos?
Las que más te gusten y le agreguen valor a tu vida. En mi caso leer es una de ellas, realizar anotaciones y escribir, ponerme al día con mi correo personal, escuchar buenos podcast que me permitirán alimentar mi blog y respirar. Si, respirar es importante y evita que nos enfermemos.

«Todos tenemos tiempo para aprovechar o para perder y es nuestra decisión qué es lo que hacemos con él. Pero ten en cuenta que una vez pasado, jamás se recupera.»

Bruce Lee

Definitivamente es nuestra decisión estar de un lado o del otro de la pregunta pero hace una gran diferencia.

El nudo en la garganta

Hace más de cuatro años mientras me encontraba caminando por una de las calles favoritas de mi vida, nunca imaginé ver algo tan impactante. Había un perro de la calle con evidentes signos de desnutrición, comiéndose otro perro. Este otro perro estaba muerto y en descomposición. Soy una persona muy sensible y tanto las imágenes como las palabras, influyen enormemente en mi modo de actuar.

No tardé más de un mes en irme de mi lugar. Ese donde nací y viví los momentos más felices de mi vida. No quería que mi hijo, al caminar por esas calles, fuese testigo de algo que en su momento, me hizo sentir un nudo en la garganta.

Esa sensación de tener la emoción atrapada y queriendo estallar no solo la he experimentado con situaciones desagradables. Hay momentos que son capaces de generar todo lo contrario. En esto debemos enfocarnos.

Tuve la oportunidad de escuchar una grabación de una conferencia realizada en Monterrey, México en el año 2017, llamada el arte de leer de Rosa Montero, en donde pude visualizar claramente mi experiencia. Ella, Rosa Montero, supo poner las palabras a lo que no tiene nombre.

A partir del siguiente ejemplo, puso en evidencia lo que ella definió en su momento como el sentido de la belleza en el sin sentido de la vida:

«Una mujer llamada Julia vivía en una casa situada enfrente de un convento de monjas de clausura, vivían encerradas y no salían de allí. Julia vivía en un tercer piso enfrente de ese convento del siglo XVI. Iba todos los fines de semana a ese convento a comprar dulces.

Durante años, Julia iba a comprar dulces, pero solo tenía contacto con la hermana portera del convento a través de una ventanilla de la puerta grande de madera. Ponía el dinero en esa ventanilla y recibía los dulces.

Con el tiempo, se hizo amiga de la hermana portera. Un día, Julia le dijo a la hermana del convento, que ella vivía en la casa situada al frente del convento, en el tercer piso y que si quería salir algún día al mundo exterior, ella se encontraba a su orden. Cualquier cosa, desde una carta a algún familiar o simplemente para salir de allí.
—Muchas gracias—dijo la monja.

Pasaron tres meses, tres años, treinta años. Un día, después de treinta años, tocaron a la puerta de Julia y al abrirla, estaba una monja anciana de muy avanzada edad.

—¿Es usted Julia?, yo soy la hermana portera. ¿Me dejaría asomarme a su ventana?—preguntó.
—Claro—respondió Julia.

Julia la condujo por el pasillo y se pusieron a mirar el convento.

—Es hermoso ¿Verdad?
—Si, es muy hermoso.

Luego de eso, la monja regresó al convento para no salir nunca más».